martes, mayo 23, 2017

Evangelio Mayo 23, 2017

Día litúrgico: Martes VI de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 16,5-11): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿Adónde vas?’. Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando Él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado».

«Os conviene que yo me vaya»
Fr. Joseph A. PELLEGRINO - (Tarpon Springs, Florida, Estados Unidos)

Hoy el Evangelio nos ofrece una comprensión más profunda de la realidad de la Ascensión del Señor. En la lectura del Evangelio de Juan del Domingo de Pascua, Jesús le dice a María Magdalena que no se aferre a Él porque «aún no he subido a mi Padre» (Jn 20,17). En el Evangelio de hoy Jesús se da cuenta de que «por haberos dicho esto, vuestros corazones se han llenado de tristeza» (Jn 16,6), por eso indica a sus discípulos que «os conviene que yo me vaya» (Jn 16,7). Jesús debe ascender al Padre. Sin embargo, todavía está entre nosotros.

¿Cómo puede irse y quedarse al mismo tiempo? Este misterio lo explicó el Papa Benedicto XVI: «Y, dado que Dios abraza y sostiene a todo el cosmos, la Ascensión del Señor significa que Cristo no se ha alejado de nosotros, sino que ahora, gracias al hecho de estar con el Padre, está cerca de cada uno de nosotros, para siempre».

Nuestra esperanza se halla en Jesucristo. Con su conquista sobre la muerte nos dio una vida que la muerte no podrá nunca destruir, su Vida. Su resurrección es la verificación de que lo espiritual es real. Nada puede separarnos del amor de Dios. Nada puede disminuir nuestra esperanza. Las negativas del mundo no pueden destruir lo positivo de Jesucristo.

El mundo imperfecto en el que vivimos, un mundo donde sufren los inocentes, puede conducirnos al pesimismo. Pero Jesucristo nos ha transformado en eternos optimistas.

La presencia viva del Señor en nuestra comunidad, en nuestras familias, en aquellos aspectos de nuestra sociedad que, con todo derecho, pueden ser llamados “cristianos”, nos confieren una razón para la esperanza. La Presencia Viva del Señor en cada uno de nosotros nos ha proporcionado alegría. No importa cuán grande sea el aluvión de noticias negativas que los medios disfrutan presentándonos; lo positivo del mundo supera con mucho a lo negativo, pues Jesús ha ascendido.

Él, en efecto, ha ascendido, pero no nos ha abandonado.

«Os conviene que yo me vaya»
+ Rev. D. Lluís ROQUÉ i Roqué - (Manresa, Barcelona, España)

Hoy contemplamos otra despedida de Jesús, necesaria para el establecimiento de su Reino. Incluye, sin embargo, una promesa: «Si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré» (Jn 16,7).

Promesa hecha realidad de forma impetuosa en el día de Pentecostés, diez días después de la Ascensión de Jesús al cielo. Aquel día —además de sacar la tristeza del corazón de los Apóstoles y de los que estaban reunidos con María, la Madre de Jesús (cf. Hch 1,13-14)— los confirma y fortalece en la fe, de modo que, «todos se llenaron del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu Santo les impulsaba a expresarse» (Hch 2,4).

Hecho que se “hace presente” a lo largo de los siglos a través de la Iglesia, una, santa, católica y apostólica, ya que, por la acción del mismo Espíritu prometido, se anuncia a todos y en todas partes que Jesús de Nazaret —el Hijo de Dios, nacido de María Virgen, que fue crucificado, muerto y sepultado— verdaderamente resucitó, está sentado a la diestra de Dios Padre (cf. Credo) y vive entre nosotros. Su Espíritu está en nosotros por el Bautismo, constituyéndonos hijos en el Hijo, reafirmando su presencia en cada uno de nosotros el día de la Confirmación. Todo ello para llevar a término nuestra vocación a la santidad y reforzar la misión de llamar a otros a ser santos.

Así, gracias al querer del Padre, la redención del Hijo y la acción constante del Espíritu Santo, todos podemos responder con total fidelidad a la llamada, siendo santos; y, con una caridad apostólica audaz, sin exclusivismos, llevar a cabo la misión, proponiendo y ayudando a los otros a serlo.

Como los primeros —como los fieles de siempre— con María rogamos y, confiando que de nuevo vendrá el Defensor y que habrá un nuevo Pentecostés, digamos: «Ven, Espíritu Santo, llena el corazón de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor» (Aleluya de Pentecostés).
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Fuente: evangeli.net

Santoral Mayo 23



-Beata Humiliada Vallembrosa, Religiosa

-Beato José Kurzawa, Sacerdote y Mártir
-Beato Julián de San Agustín, Religioso
-Beato Vicente Matuszewski, Sacerdote y Mártir

-Nuestra Señora del Collado
-Nuestra Señora de los Milagros de Brescia, Italia (1478)
-Virgen de Marcuello

-San Basileo de España, Mártir
-San Desiderio o Didier de Langres, Obispo y Mártir
-San Desiderio de Vienne, Mártir (Mayo 26)
-San Donaciano de Cartago, Mártir

-San Doroteo, Monje
-San Esperanza de Nursia, Abad (Busco Estampa)
-San Epitacio de España, Obispo y Mártir
-San Eufebio o Efebo de Nápoles, Obispo (Busco Estampa)
-San Eusebio, Obispo
-San Eutiquio de Nursia, Abad
-San Florencio de Nursia, Abad Monje (Busco Estampa)

-San Guiberto de Gembloux, Monje Confesor
-San Hilarión Jugskie, Monje
-San Honorato de Subiaco, Abad (Busco Estampa)
-San Juan Bautista de Rossi, Presbítero
-San Julián de África, Mártir
-San Juliano de Cartago, Mártir
-San Lucio de Cartago, Mártir
-San Lucio de África, Obispo y Mártir
-San Mercurial, Obispo
-San Miguel de Sinnada, Obispo y Confesor

-San Montano de Cartago, Mártir
-San Poncio, Monje
-San Quinciano de África, Mártir
-San Quinto de África, y 20 compañeros Mártires
-San Severino, Monje
-San Siagrio o Syagrius de Niza, Obispo (Busco Estampa)

-San Spes de Norcia, Abad (Busco Estampa)
-San Sul, Obispo
-San Víctor de Cartago, Mártir
-San Victorico de Cartago, Mártir
-San Wiberto, Confesor

-Santa Almerinda de África, y 20 compañeros Mártires
-Santa Eufrosina, Virgen
-Santa Juana Artida Thouret, Religiosa
-Santa Mayota, Virgen

-Santos Mártires de Capadocia, Mártires (Busco Estampa)
-Santos Mártires de Cartago
-Santos Mártires de Mesopotamia, Mártires (Busco Estampa)



lunes, mayo 22, 2017

Evangelio Mayo 22, 2017

Día litúrgico: Lunes VI de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 15,26—16,4): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho».

«También vosotros daréis testimonio»
Rev. P. Higinio Rafael ROSOLEN IVE - (Cobourg, Ontario, Canadá)

Hoy, en el evangelio Jesús anuncia y promete la venida del Espíritu Santo: «Cuando venga el Paráclito (…) que procede del Padre, Él dará testimonio de mí» (Jn 15,26). “Paráclito” literalmente significa “aquél que es llamado junto a uno”, y habitualmente es traducido como “Consolador”. De este modo, Jesús nos recuerda la bondad de Dios, pues siendo el Espíritu Santo el amor de Dios, Él infunde en nuestros corazones la paz, la serenidad en las adversidades y la alegría por las cosas de Dios. Él nos hace mirar hacia las cosas de arriba y unirnos a Dios.

Además Jesús dice a los Apóstoles: «También vosotros daréis testimonio» (Jn 15,27). Para dar testimonio es necesario:

1º Tener comunión e intimidad con Jesús. Ésta nace del trato cotidiano con Él: leer el Evangelio, escuchar sus palabras, conocer sus enseñanzas, frecuentar sus sacramentos, estar en comunión con su Iglesia, imitar su ejemplo, cumplir los mandamientos, verlo en los santos, reconocerlo en nuestros hermanos, tener su espíritu y amarlo. Se trata de tener una experiencia personal y viva de Jesús.

2º Nuestro testimonio es creíble si aparece en nuestras obras. Un testigo no es sólo una persona que sabe que algo es verdad, sino que también está dispuesta a decirlo y vivirlo. Lo que experimentamos y vivimos en nuestra alma debemos transmitirlo al exterior. Somos testigos de Jesús no sólo si conocemos sus enseñanzas, sino —y principalmente— cuando queremos y hacemos que otros lo conozcan y lo amen. Como dice el dicho: «Las palabras mueven, los ejemplos arrastran».

El Papa Francisco nos decía: «Agradezco el hermoso ejemplo que me dan tantos cristianos que ofrecen su vida y su tiempo con alegría. Ese testimonio me hace mucho bien y me sostiene en mi propio deseo de superar el egoísmo para entregarme más». Y añadía: «Quiero pediros especialmente un testimonio de comunión fraterna que se vuelva atractivo y resplandeciente». Eso es siempre una luz que atrae.

«Cuando venga el Paráclito, (...) el Espíritu de la verdad, (...) Él dará testimonio de mí»
Rev. D. Jordi POU i Sabater - (Sant Jordi Desvalls, Girona, España)

Hoy, el Evangelio es casi tan actual como en los años finales del evangelista san Juan. Ser cristiano entonces no estaba de moda (más bien era bastante peligroso), como tampoco no lo está ahora. Si alguno quiere ser bien considerado por nuestra sociedad, mejor que no sea cristiano —porque en muchas cosas— tal como los primeros cristianos judíos, le «expulsarán de las sinagogas» (Jn 16,2).

Sabemos que ser cristiano es vivir a contracorriente: lo ha sido siempre. Incluso en épocas en que “todo el mundo” era cristiano: los que querían serlo de verdad no eran demasiado bien vistos por algunos. El cristiano es, si vive según Jesucristo, un testimonio de lo que Cristo tenía previsto para todos los hombres; es un testigo de que es posible imitar a Jesucristo y vivir con toda dignidad como hombre. Esto no gustará a muchos, como Jesús mismo no gustó a muchos y fue llevado a la muerte. Los motivos del rechazo serán variados, pero hemos de tener presente que en ocasiones nuestro testimonio será tomado como una acusación.

No se puede decir que san Juan, por sus escritos, fuera pesimista: nos hace una descripción victoriosa de la Iglesia y del triunfo de Cristo. Tampoco se puede decir que él no hubiese tenido que sufrir las mismas cosas que describe. No esconde la realidad de las cosas ni la substancia de la vida cristiana: la lucha.

Una lucha que es para todos, porque no hemos de vencer con nuestras fuerzas. El Espíritu Santo lucha con nosotros. Es Él quien nos da las fuerzas. Es Él, el Protector, quien nos libra de los peligros. Con Él al lado nada hemos de temer.

Juan confió plenamente en Jesús, le hizo entrega de su vida. Así no le costó después confiar en Aquel que fue enviado por Él: el Espíritu Santo.
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Fuente: evangeli.net

Santoral Mayo 22



-Beata Humildad o Humiliana (Rosana) de Faenza o Cerchis, Abadesa
-Beata María Domenica Brun Barbastinis, Religiosa
-Beata María Dominica Brun Barbatini, Religiosa y Fundadora


-Beato Diego José de Cádiz, Religioso
-Beato Domingo Ngôn, Mártir
-Beato Juan Bautista Machado, Presbítero y Mártir de Japón

-Beato Juan Forest, Religioso Franciscano y Mártir
-Beato Matías de Arima, Catequista y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Pedro de la Asunción, Presbítero y Mártir de Japón (Busco Estampa) 


-Nuestra Señora del Monte Virgen, cerca de Nápoles, Italia (1119)
-Nuestra Señora de Linarejos-(Zamora)

-Virgen de Alimena-Auxerre (Francia)

-San Amancio, Confesor
-San Athón o Atón de Pistoya, Abad y Obispo
-San Ausonio de Angulema, Obispo (Busco Estampa)
-San Basilisco de Comana, Obispo y Mártir (Busco Estampa)
-San Bienvenido de Ancona, Obispo
-San Bovo de Voghera, Caballero Eremita
-San Casto de África, Mártir (Busco Estampa)
-San Emelio, Mártir
-San Emilio de África, Mártir
-San Faustino de Roma, Mártir
-San Fulco, Obispo
-San Fulgencio de Otricoli, Obispo
-San Juan Rainuzzi, Confesor
-San Juan de Parma, Abad (Busco Estampa)

-San Lorenzo Ngon, Mártir
-San Lupicino de Verona, Obispo (Busco Estampa)

-San Lupo de Limoges, Obispo
-San Marciano de Ravena, Obispo
-San Melquisedec, Rey
-San Miguel Ho Dihn Hy, Mártir
-San Pablo de Tripoli, Mártir
-San Román, Abad
-San Romano de Subiaco o Auxerre, Monje, Abad y Maestro
-San Timoteo de Roma, Mártir
-San Venusto de Roma, Mártir
-San Volfelmo, Confesor
-San Vladimiro Juan Bautista, Principe y Mártir


-Santa Catalina Flisca, Viuda
-Santa Elena, Virgen
-Santa Joaquina de Vedruna, Viuda y Fundadora (Memoria Litúrgica) (Agosto 28)
-Santa Julia de Córcega, Virgen y Mártir
-Santa Quiteria de Galicia, Virgen y Mártir
-Santa Rita de Cascia, Esposa, Madre y Religiosa (Memoria Litúrgica)
-Santa Secundina, Mártir


domingo, mayo 21, 2017

Evangelio Mayo 21, 2017

Día litúrgico: Domingo VI (A) de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 14,15-21): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él».

«Yo le amaré y me manifestaré a él»
P. Julio César RAMOS González SDB - (Mendoza, Argentina)

Hoy, Jesús —como lo hizo entonces con sus discípulos— se despide, pues vuelve al Padre para ser glorificado. Parece ser que esto entristece a los discípulos que, aún le miran con la sola mirada física, humana, que cree, acepta y se aferra a lo que únicamente ve y toca. Esta sensación de los seguidores, que también se da hoy en muchos cristianos, le hace asegurar al Señor que «nos os dejaré huérfanos» (Jn 14,18), pues Él pedirá al Padre que nos envíe «otro Paráclito» (Auxiliador, Intercesor: Jn 14,16), «el Espíritu de la verdad» (Jn 14,17); además, aunque el mundo no le vaya a “ver”, «vosotros sí me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis» (Jn 14,19). Así, la confianza y la comprensión en estas palabras de Jesús suscitarán en el verdadero discípulo el amor, que se mostrará claramente en el “tener sus mandamientos” y “guardarlos” (cf. v. 21). Y más todavía: quien eso vive, será amado de igual forma por el Padre, y Él —el Hijo— a su discípulo fiel le amará y se le manifestará (cf. v. 21).

¡Cuántas palabras de aliento, confianza y promesa llegan a nosotros este Domingo! En medio de las preocupaciones cotidianas —donde nuestro corazón es abrumado por las sombras de la duda, de la desesperación y del cansancio por las cosas que parecen no tener solución o haber entrado en un camino sin salida— Jesús nos invita a sentirle siempre presente, a saber descubrir que está vivo y nos ama, y a la vez, al que da el paso firme de vivir sus mandamientos, le garantiza manifestársele en la plenitud de la vida nueva y resucitada.

Hoy, se nos manifiesta vivo y presente, en las enseñanzas de las Escrituras que escuchamos, y en la Eucaristía que recibiremos. —Que tu respuesta sea la de una vida nueva que se entrega en la vivencia de sus mandamientos, en particular el del amor.
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Fuente: evangeli.net

Santoral Mayo 21



-Beato Adilio Daronch, Monaguillo Mártir
-Beato Jacinto María Cormier, Religioso
-Beato Juan Mopinot, Religioso y Mártir
-Beato Lucio del Rio, Mercedario
-Beato Manuel Gómez González, Sacerdote y Mártir

-Nuestra Señora de Vladimir, Rusia (1115)
-Nuestra Señora del Sudor, Salerno, Italia (1611)

-San Adelfio de Onuphis, Obispo (Busco Estampa)

-San Antíoco de Cesarea, Tribuno Mártir
-San Antíoxo, Mártir
-San Carlos Eugenio de Mazenod, Obispo y Fundador
-San Constantino Magno, Emperador
-San Cristóbal Magallanes Jara, y Compañeros Mártires (Memoria Litúrgica)
-San Donato de Cesarea, Mártir (Busco Estampa)
-San Eutiquio de Mauritania, Diácono y Mártir
-San Goderico o Godrico de Finchale, Ermitaño Recluso
-San Hemming de Abo, Obispo
-San Hospicio de Niza, Ermitaño
-San Isidoro, Confesor
-San Ivo de Chartres, Obispo (Diciembre 23)
-San Mancio de Évora, Obispo y Mártir
-San Mans, Mártir
-San Nicóstrato de Cesarea, Tribuno Mártir

-San Paterno de Vannes, Obispo
-San Polieneto, Mártir
-San Polieucto o Polieutto de Cesarea, Mártir
-San Polion de Mauritania, Diácono y Mártir (Busco Estampa)
-San Secundino de Córdoba, Mártir
-San Secundo, Presbítero y Mártir
-San Segundo de Alejandría, Presbítero y Mártir
-San Silao de Irlanda, Obispo
-San Sinesio de Nicomedia, Mártir
-San Sospis, Ermitaño
-San Teobaldo de Vienne, Obispo (Busco Estampa)
-San Teodoro, Confesor
-San Teopompo de Nicomedia, Mártir
-San Timoteo de Mauritania, Diácono y Mártir (Busco Estampa)
-San Torcuato, Obispo
-San Valente, Obispo y Mártir
-San Vales, Obispo y Mártir
-San Varón, Confesor
-San Víctor de Cesaria, y compañeros Mártires


-Santa Catalina de Cardona, Religiosa
-Santa Elena, Confesora
-Santa Felicia, Virgen
-Santa Gisela, Monja
-Santa Idoberga, Viuda
-Santa Isberga o Itisberga, Monja
-Santa María de Cervellón, Abadesa
-Santa Maurelia, Mártir
-Santa Mircela, Mártir
-Santa Virginia, Viuda

sábado, mayo 20, 2017

Evangelio Mayo 20, 2017

Día litúrgico: Sábado V de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 15,18-21): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado».

«Todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado»
Rev. D. Ferran JARABO i Carbonell - (Agullana, Girona, España)

Hoy, el Evangelio contrapone el mundo con los seguidores de Cristo. El mundo representa todo aquello de pecado que encontramos en nuestra vida. Una de las características del seguidor de Jesús es, pues, la lucha contra el mal y el pecado que se encuentra en el interior de cada hombre y en el mundo. Por esto, Jesús resucitado es luz, luz que ilumina las tinieblas del mundo. Karol Wojtyla nos exhortaba a «que esta luz nos haga fuertes y capaces de aceptar y amar la entera Verdad de Cristo, de amarla más cuanto más la contradice el mundo».

Ni el cristiano, ni la Iglesia pueden seguir las modas o los criterios del mundo. El criterio único, definitivo e ineludible es Cristo. No es Jesús quien se ha de adaptar al mundo en el que vivimos; somos nosotros quienes hemos de transformar nuestras vidas en Jesús. «Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre». Esto nos ha de hacer pensar. Cuando nuestra sociedad secularizada pide ciertos cambios o licencias a los cristianos y a la Iglesia, simplemente nos está pidiendo que nos alejemos de Dios. El cristiano tiene que mantenerse fiel a Cristo y a su mensaje. Dice san Ireneo: «Dios no tiene necesidad de nada; pero el hombre tiene necesidad de estar en comunión con Dios. Y la gloria del hombre está en perseverar y mantenerse en el servicio de Dios».

Esta fidelidad puede traer muchas veces la persecución: «Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros» (Jn 15,20). No hemos de tener miedo de la persecución; más bien hemos de temer no buscar con suficiente deseo cumplir la voluntad del Señor. ¡Seamos valientes y proclamemos sin miedo a Cristo resucitado, luz y alegría de los cristianos! ¡Dejemos que el Espíritu Santo nos transforme para ser capaces de comunicar esto al mundo!
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Fuente: evangeli.net

Santoral Mayo 20




-Beata Josefa Hendrina Stenmanns, Co-Fundadora
-Beata María Crescencia (María Angélica) Pérez, Religiosa 

-Beato Arnaldo Serra, y Compañeros Mártires

-Beato Codrato (Codro), Mártir
-Beato Guido de la Gherardesca, Ermitaño

-Beato Luis Talamoni, Sacerdote y Fundador

-Beato Marcello, Mártir

-La Conversión de San Ignacio de Loyola
-Dedicación de la Iglesia de La Ferté, Burgandy en honor a Nuestra Señora (1113)
-Nuestra Señora del Rocío
-Santa María de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba

-San Alberto de Bolonia, Confesor
-San Alcuino de York, Abad y Profesor
-San Alejandro, Confesor
-San Alejandro de Edesa, Mártir (Busco Estampa)
-San Amalberto, Confesor
-San Anastasio de Brescia, Obispo (Busco Estampa)
-San Arcángel Tadini, Sacerdote y Fundador
-San Asterio de Edesa, Mártir (Busco Estampa)
-San Baudel, Mártir
-San Baudelio, Mártir
-San Bernardino de Siena, Presbítero y Confesor (Memoria Litúrgica)
-San Colmán, Obispo
-San Conón, Mártir
-San Etelberto, Rey y Mártir
-San Eutiquio, Mártir
-San Hilario de Toulouse, Obispo (Busco Estampa)
-San Ives, Ivo o Ivón de Kermartin, Presbítero y Abogado de los pobres
-San Orlando, Mártir
-San Peregrino, obispo
-San Polio, Mártir
-San Silvio, Obispo
-San Timoteo, Mártir

-Santa Águila o Aquila de Tebaida, Mártir
-Santa Basilia, Basila o Basilisa de Roma, Mártir
-Santa Lidia de Tiatira, Confesora y Comerciante (Agosto 3)
-Santa Marcelosa, Mártir
-Santa Paloma, Monja
-Santa Plautila de Roma, Madre
-Santa Saturnina, Virgen
-Santa Sofía, Virgin

viernes, mayo 19, 2017

Evangelio Mayo 19, 2017

Día litúrgico: Viernes V de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 15,12-17): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros».

«Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado»
Rev. D. Carles ELÍAS i Cao - (Barcelona, España)

Hoy, el Señor nos invita al amor fraterno: «Que os améis los unos a los otros como yo os he amado» (Jn 15,12), es decir, como me habéis visto hacer a mí y como todavía me veréis hacer. Jesús te habla como a un amigo, pues te ha dicho que el Padre te llama, que quiere que seas apóstol, y que te destina a dar fruto, un fruto que se manifiesta en el amor. San Juan Crisóstomo afirma: «Si el amor estuviera esparcido por todas partes, nacería de él una infinidad de bienes».

Amar es dar la vida. Lo saben los esposos que, porque se aman, hacen una donación recíproca de su vida y asumen la responsabilidad de ser padres, aceptando también la abnegación y el sacrificio de su tiempo y de su ser a favor de aquellos que han de cuidar, proteger, educar y formar como personas. Lo saben los misioneros que dan su vida por el Evangelio, con un mismo espíritu cristiano de sacrificio y de abnegación. Y lo saben religiosos, sacerdotes y obispos, lo sabe todo discípulo de Jesús que se compromete con el Salvador.

Jesús te ha dicho un poco antes cuál es el requisito del amor, de dar fruto: «si el grano de trigo no cae en tierra y muere queda él solo; pero si muere da mucho fruto» (Jn 12,24). Jesús te invita a perder tu vida, a que se la entregues a Él sin miedo, a morir a ti mismo para poder amar a tu hermano con el amor de Cristo, con amor sobrenatural. Jesús te invita a llegar a un amor operante, bienhechor y concreto; así lo entendió el apóstol Santiago cuando dijo: «Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: ‘Id en paz, calentaos y hartaos’, pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta» (2,15-17).
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Fuente: evangeli.net

Santoral Mayo 19




-Beata Humiliana de Cerchi, Terciaria Franciscana
-Beata Pina Suriano, Laica Consagrada

-Beato Agustín Novelo, Agustino
-Beato Agustín Tarano, Presbíero
-Beato Alcuino, Abad
-Beato Clemente de Osimo, Presbítero
-Beato Francisco Coll y Guitart, Religioso
-Beato José (Jozef) Czempiel, Presbítero y Mártir
-Beato Juan Bautista Javier (Juan Luis de Besançon) Loir, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato Juan de Cetina, Mártir
-Beato Juan Lorenzo, Mártir
-Beato Juan Martínez Cid de Santo Domingo, Presbítero y Mártir
-Beato Pedro de Dueñas, Religioso y Mártir
-Beato Pedro Wright, Presbítero y Mártir
-Beato Rafael-Luis Rafiringa, Educador Lasallista
-Beato Roberto da Salle o de Salento, Eremita Celestino (Julio 18)

-Nuestra Señora de Flines, Douay (1279)


-San Adolfo de Arrás o Cambrai, Obispo (Busco Estampa)

-San Agripa, Mártir
-San Alcuino de York, Abad y Professor
-San Areno de Alejandría, Diácono y Mártir
-San Bartolomé, Religioso
-San Bernardo, Confesor
-San Calócero de Roma, Mártir (Busco Estampa)
-San Celestino V (Pedro Celestino), Papa
-San Cirilo, obispo
-San Crispín de Viterbo, Capuchino Religioso
-San Dunstan o  Dunstano de Canterbury, Arzobispo
-San Evonio, Obispo
-San Filótero de Nicomedia, Mártir
-San Fustán, Obispo
-San Hadulfo, Obispo
-San Ives, Ivo o Ivón de Kermartin, Presbítero y Abogado de los pobres
-San Leonardo Murialdo, Presbítero
-San Parteno, Partemio o Partenio de Roma, Mártir (Busco Estampa)
-San Prudente o Pudente de Roma, Noble Romano, Senador (padre de Sta Pudenciana)
-San Quinto, Mártir
-San Teodoro, Obispo
-San Teófilo de Corte, Presbítero
-San Urbano I, Papa

-Santa Bartola, Religiosa

-Santa Ciriaca de Nicomedia, Mártir
-Santa Claudia, Confesora
-Santa Gracia, Confesora
-Santa María Bernarda Bütler, Religiosa y Fundadora
-Santa Potenciana, Virgen
-Santa Prudenciana o Pudenciana de Roma, Virgen
-Santas 6 Vírgenes de Nicomedia, Mártires

-Siervo de Dios José Pío Gurruchaga, Sacerdote y Fundador


-Virgen de Legarda, Quito, Ecuador