martes, marzo 28, 2017

Evangelio Marzo 28, 2017

Día litúrgico: Martes IV de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 5,1-3.5-16): Era el día de fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la Probática, una piscina que se llama en hebreo Betsaida, que tiene cinco pórticos. En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua. Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, viéndole tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice: «¿Quieres curarte?». Le respondió el enfermo: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo». Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda». Y al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.

Pero era sábado aquel día. Por eso los judíos decían al que había sido curado: «Es sábado y no te está permitido llevar la camilla». Él le respondió: «El que me ha curado me ha dicho: ‘Toma tu camilla y anda’». Ellos le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te ha dicho: ‘Tómala y anda?’». Pero el curado no sabía quién era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar. Más tarde Jesús le encuentra en el Templo y le dice: «Mira, estás curado; no peques más, para que no te suceda algo peor». El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.


«Jesús, viéndole tendido (...), le dice: ‘¿Quieres curarte?’»
Rev. D. Àngel CALDAS i Bosch - (Salt, Girona, España)

Hoy, san Juan nos habla de la escena de la piscina de Betsaida. Parecía, más bien, una sala de espera de un hospital de trauma: «Yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos» (Jn 5,3). Jesús se dejó caer por allí.

¡Es curioso!: Jesús siempre está en medio de los problemas. Allí donde haya algo para “liberar”, para hacer feliz a la gente, allí está Él. Los fariseos, en cambio, sólo pensaban en si era sábado. Su mala fe mataba el espíritu. La mala baba del pecado goteaba de sus ojos. No hay peor sordo que el que no quiere entender.

El protagonista del milagro llevaba treinta y ocho años de invalidez. «¿Quieres curarte?» (Jn 5,6), le dice Jesús. Hacía tiempo que luchaba en el vacío porque no había encontrado a Jesús. Por fin, había encontrado al Hombre. Los cinco pórticos de la piscina de Betsaida retumbaron cuando se oyó la voz del Maestro: «Levántate, toma tu camilla y anda» (Jn 5,8). Fue cuestión de un instante.

La voz de Cristo es la voz de Dios. Todo era nuevo en aquel viejo paralítico, gastado por el desánimo. Más tarde, san Juan Crisóstomo dirá que en la piscina de Betsaida se curaban los enfermos del cuerpo, y en el Bautismo se restablecían los del alma; allá, era de cuando en cuando y para un solo enfermo. En el Bautismo es siempre y para todos. En ambos casos se manifiesta el poder de Dios por medio del agua.

El paralítico impotente a la orilla del agua, ¿no te hace pensar en la experiencia de la propia impotencia para hacer el bien? ¿Cómo pretendemos resolver, solos, aquello que tiene un alcance sobrenatural? ¿No ves cada día, a tu alrededor, una constelación de paralíticos que se “mueven” mucho, pero que son incapaces de apartarse de su falta de libertad? El pecado paraliza, envejece, mata. Hay que poner los ojos en Jesús. Es necesario que Él —su gracia— nos sumerja en las aguas de la oración, de la confesión, de la apertura de espíritu. Tú y yo podemos ser paralíticos sempiternos, o portadores e instrumentos de luz.
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Fuente: evangeli.net

Santoral Marzo 28



-Beata Juana María de Maillé, Esposa y Viuda
-Beata Renata María Feillatreau, Mártir (Busco Estampa)

-Beato Antonio Patrizi, Monje y Presbítero Ermitaño

-Beato Conón o Cono de Naso, Monje Abad
-Beato Cristóbal Wharton, Mártir (Busco Estampa)
-Beato Venturino de Bergamo, Sacerdore

-San Alejandro de Cesarea, Mártir (Busco Estampa)
-San Cástor de Tatso, Mártir (Busco Estampa)
-San Cirilo de Heliópolis, Diácono y Mártir
-San Doroteo de Gaza, Asceta (Junio 5)
-San Doroteo, Monje
-San Enrique, Religioso
-San Esiquio, Mártir
-San Esperanza de Nursia, Abad
-San Esteban Harding, Abad de Citeaux
-San Guntrano o Gustrano de Borgoña, Laico Rey
-San Hilarión de Bitinia o Pelecete, Abad
-San José Sebastián Pelczar, Obispo y Fundador
-San Juan de Capistrano, Religioso Predicador (Octubre 23)
-San Malco de Cesarea, Mártir (Busco Estampa)
-San Policarpo, Obispo y Mártir (Traslación de Reliquias)
-San Prisco de Cesarea, Mártir (Busco Estampa)
-San Proterio de Alejandría, Patriarca Obispo y Mártir
-San Rogato, Mártir
-San Sixto III, Papa (Agosto 19)
-San Spe, Abad
-San Taxiotis de Cartago, Penitente

-Santa Audacta, Mártir
-Santa Gundelina, Gundelinda, Güendolina o Gwendoline, Abadesa
-Santa Suceso, Mártir
-Santa Teodora, Mártir


lunes, marzo 27, 2017

Evangelio Marzo 27, 2017

Día litúrgico: Lunes IV de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 4,43-54): En aquel tiempo, Jesús partió de Samaría para Galilea. Jesús mismo había afirmado que un profeta no goza de estima en su patria. Cuando llegó, pues, a Galilea, los galileos le hicieron un buen recibimiento, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Volvió, pues, a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.

Había un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm. Cuando se enteró de que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue donde Él y le rogaba que bajase a curar a su hijo, porque se iba a morir. Entonces Jesús le dijo: «Si no veis señales y prodigios, no creéis». Le dice el funcionario: «Señor, baja antes que se muera mi hijo». Jesús le dice: «Vete, que tu hijo vive».

Creyó el hombre en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. Cuando bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía. El les preguntó entonces la hora en que se había sentido mejor. Ellos le dijeron: «Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre». El padre comprobó que era la misma hora en que le había dicho Jesús: «Tu hijo vive», y creyó él y toda su familia. Esta nueva señal, la segunda, la realizó Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.


«Jesús partió de Samaría para Galilea»
Rev. D. Ramon Octavi SÁNCHEZ i Valero - (Viladecans, Barcelona, España)


Hoy volvemos a encontrar a Jesús en Caná de Galilea, donde había realizado el conocido milagro de la conversión del agua en vino. Ahora, en esta ocasión, hace un nuevo milagro: la curación del hijo de un funcionario real. Aunque el primero fue espectacular, éste es —sin duda— más valioso, porque no es algo material lo que se soluciona con el milagro, sino que se trata de la vida de una persona.

Lo que llama la atención de este nuevo milagro es que Jesús actúa a distancia, no acude a Cafarnaúm para curar directamente al enfermo, sino que sin moverse de Caná hace posible el restablecimiento: «Le dice el funcionario: ‘Señor, baja antes que se muera mi hijo’. Jesús le dice: ‘Vete, que tu hijo vive’» (Jn 4,49.50).

Esto nos recuerda a todos nosotros que podemos hacer mucho bien a distancia, es decir, sin tener que hacernos presentes en el lugar donde se nos solicita nuestra generosidad. Así, por ejemplo, ayudamos al Tercer Mundo colaborando económicamente con nuestros misioneros o con entidades católicas que están allí trabajando. Ayudamos a los pobres de barrios marginales de las grandes ciudades con nuestras aportaciones a instituciones como Cáritas, sin que debamos pisar sus calles. O, incluso, podemos dar una alegría a mucha gente que está muy distante de nosotros con una llamada de teléfono, una carta o un correo electrónico.

Muchas veces nos excusamos de hacer el bien porque no tenemos posibilidades de hacernos físicamente presentes en los lugares en los que hay necesidades urgentes. Jesús no se excusó porque no estaba en Cafarnaúm, sino que obró el milagro.

La distancia no es ningún problema a la hora de ser generoso, porque la generosidad sale del corazón y traspasa todas las fronteras. Como diría san Agustín: «Quien tiene caridad en su corazón, siempre encuentra alguna cosa para dar».
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Fuente: evangeli.net

Santoral Marzo 27



-Beata Panacea de´Muzzi, Virgen y Mártir

-Beato Claudio Gallo, Patriarca
-Beato Francisco Faà di Bruno, Presbítero y Fundador

-Aparición de Nuestro Señor a Nuestra Señora, en cuanto resucitó de los muertos (de acuerdo con la fecha original).
-Nuestra Señora de los Trabajadores, (Madonna dei Lavoratori - Turín, Italia).

-San Adalpreto, Obispo y Mártir

-San Alejandro de Drizipara, Legionario y Mártir
-San Aimonio de Halberstadt, Abad
-San Amfíloco o Amfiloquio, Mátir (Busco Estampa)
-San Bercario, Abad
-San Crónicas, Mártir
-San Crónidas o Crónides, Mártir (Busco Estampa)
-San Felipe, Obispo
-San Fileto, Mártir
-San Gelasio, Obispo
-San Isaac, Monje
-San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia (Diciembre 4)
-San Juan de Licópolis o Egipto, Ermitaño (Octubre 17)
-San Lázaro de Persia, Obispo y Mártir
-San Macedón o Macedonio, Mártir (Busco Estampa)
-San Marocio, Mártir
-San Márolas, Mártir
-San Marotas de Persia, Mártir
-San Mateo de Beauvais, Soldado y Mártir
-San Narses o Narsetes de Persia, Mártir
-San Pablo, Obispo
-San Rómulo, Abad
-San Ruperto de Salzburgo, Obispo (Septiembre 24)
-San Teoprépido o Teoprepides, Mártir
-San Teoprepio, Mártir
-San Zanita de Persia, con otros Mártires

-Santa Augusta de Serravalle, Virgen y Mártir

-Santa Lydia, Mártir
-Santa Matrona de Tesalónica, Esclava y Martir
-Santa Matutina, Mártir
-Santa Zanito, Mártir
-Santa Zebinas, Mártir


domingo, marzo 26, 2017

Evangelio Marzo 26, 2017

Día litúrgico: Domingo IV (A) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 9,1-41): En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?». Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios. Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo». Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé» (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.

Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: «¿No es éste el que se sentaba para mendigar?». Unos decían: «Es él». «No, decían otros, sino que es uno que se le parece». Pero él decía: «Soy yo». Le dijeron entonces: «¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?». Él respondió: «Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: ‘Vete a Siloé y lávate’. Yo fui, me lavé y vi». Ellos le dijeron: «¿Dónde está ése?». El respondió: «No lo sé».

Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. Él les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo». Algunos fariseos decían: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?». Y había disensión entre ellos. Entonces le dicen otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de Él, ya que te ha abierto los ojos?». Él respondió: «Que es un profeta».

No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?». Sus padres respondieron: «Nosotros sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de sí mismo». Sus padres decían esto por miedo por los judíos, pues los judíos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: «Edad tiene; preguntádselo a él».

Le llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo». Le dijeron entonces: «¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?». Él replicó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?». Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es». El hombre les respondió: «Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y cumple su voluntad, a ése le escucha. Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada». Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado ¿y nos das lecciones a nosotros?». Y le echaron fuera.

Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». El respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Le has visto; el que está hablando contigo, ése es». Él entonces dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante Él. Y dijo Jesús: «Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos». Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: «Es que también nosotros somos ciegos?». Jesús les respondió: «Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís: ‘Vemos’ vuestro pecado permanece».


«Vete, lávate»
Rev. D. Joan Ant. MATEO i García - (La Fuliola, Lleida, España)

Hoy, cuarto domingo de Cuaresma —llamado domingo “alegraos”— toda la liturgia nos invita a experimentar una alegría profunda, un gran gozo por la proximidad de la Pascua.

Jesús fue causa de una gran alegría para aquel ciego de nacimiento a quien otorgó la vista corporal y la luz espiritual. El ciego creyó y recibió la luz de Cristo. En cambio, aquellos fariseos, que se creían en la sabiduría y en la luz, permanecieron ciegos por su dureza de corazón y por su pecado. De hecho, «No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista» (Jn 9,18).

¡Cuán necesaria nos es la luz de Cristo para ver la realidad en su verdadera dimensión! Sin la luz de la fe seríamos prácticamente ciegos. Nosotros hemos recibido la luz de Jesucristo y hace falta que toda nuestra vida sea iluminada por esta luz. Más aun, esta luz ha de resplandecer en la santidad de la vida para que atraiga a muchos que todavía la desconocen. Todo eso supone conversión y crecimiento en la caridad. Especialmente en este tiempo de Cuaresma y en esta última etapa. San León Magno nos exhorta: «Si bien todo tiempo es bueno para ejercitarse en la virtud de la caridad, estos días de Cuaresma nos invitan a hacerlo de manera más urgente».

Sólo una cosa nos puede apartar de la luz y de la alegría que nos da Jesucristo, y esta cosa es el pecado, el querer vivir lejos de la luz del Señor. Desgraciadamente, muchos —a veces nosotros mismos— nos adentramos en este camino tenebroso y perdemos la luz y la paz. San Agustín, partiendo de su propia experiencia, afirmaba que no hay nada más infeliz que la felicidad de aquellos que pecan.

La Pascua está cerca y el Señor quiere comunicarnos toda la alegría de la Resurrección. Dispongámonos para acogerla y celebrarla. «Vete, lávate» (Jn 9,7), nos dice Jesús… ¡A lavarnos en las aguas purificadoras del sacramento de la Penitencia! Ahí encontraremos la luz y la alegría, y realizaremos la mejor preparación para la Pascua.
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Fuente: evangeli.net

Cuarto Domingo de Cuaresma Ciclo A

Cuarto Domingo de Cuaresma Ciclo A

Moniciones Ciclo A Cuaresma.
Moniciones para el Cuarto Domingo de Cuaresma

Monicion de entrada

Muy buenos (días – tardes – noches)
Ya hemos pasado la mitad de la cuaresma. ¿Qué frutos hemos sacado de ella? ¡Tenemos tiempo todavía! Como bautizados, podemos ver la luz que viene de Dios, pasando la ceguera que nos nubla, y nos hace ir de tropiezo en tropiezo. Busquemos la luz que da sentido a nuestras vidas y no sigamos caminando como ciegos de nacimiento. La conversión, sólo se logra, si uno reconoce que no ve o que la visión está equivocada. Aprovechemos para meditar las lecturas de hoy que nos invitan a buscar una visión nueva, una luz nueva, que Dios nos ofrece por medio de Jesucristo, el Señor. De pie por favor, para recibir al celebrante de esta Eucaristía.

Primera lectura I Sam 16, 1b.6-7.10-13
(Samuel unge a David como rey)

El relato de la unción de David, como Rey de Israel, nos recuerda que Jesús, siendo Hijo de Dios, también es hijo de David. Pero David, es escogido por Dios mismo. El envía al profeta Samuel para que lo unja con aceite y así sea reconocido por el pueblo; no a su persona como tal, sino al Espíritu de Dios que ha de manifestarse en el rey David. Escuchemos.

Segunda lectura Ef 5, 8-14
(Caminen como hijos de la luz)

En esta segunda lectura, San Pablo nos invita a estar despiertos, para vivir como hijos de la luz, dándonos las herramientas para lograrlo. Meditemos profundamente en la voz de Jesús que nos dice “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue tendrá luz y vida”. Escuchemos.

Tercera lectura Jn. 9,1-41
(El ciego de nacimiento)

Para meditar profundamente este Evangelio, debemos observar las reacciones de la gente frente al milagro de sanar a un ciego de nacimiento. ¡Qué prontos somos para juzgar y condenar!: “¿Quién pecó?”. Jesús se manifiesta y se proclama como Hijo de Dios al devolverle la vista a este ciego de nacimiento, y todo, “para la gloria de Dios”. De pie, por favor, para escuchar atentamente el Santo Evangelio.

Oracion Universal

Favor de responder: “Cristo, luz de las naciones, ilumina nuestras vidas”

Por el papa, los obispos, y toda la Iglesia: para que siga fiel a su misión de madre y maestra, orando constantemente, especialmente en esta cuaresma. Roguemos al Señor.

Por todos los pueblos de Hispanoamérica: para que el Señor ilumine la tarea evangelizadora de la Iglesia y fecunde su misión. Roguemos al Señor.

Por los gobernantes de nuestros pueblos y naciones: para que caminen como hijos de la luz, busquen la verdad y el bien común, comprometiéndose en conseguir la justicia. Roguemos al Señor.

Por los jóvenes, esperanza del mundo actual: para que descubran a Jesucristo y siguiéndolo transformen nuestra sociedad. Roguemos al Señor.

Por todos los enfermos de nuestra comunidad, por los minusválidos, los que carecen del pan de cada día, las mujeres y los niños maltratados: para que podamos ver en ellos la imagen de Cristo. Roguemos al Señor.

Por un aumento en las vocaciones en la Vida Religiosa y Sacerdotal, en toda la Iglesia en particular, para nuestra congregación redentorista. Roguemos al Señor.

Por nosotros aquí presente, celebrando el banquete de la Palabra y la Eucaristía: para que sepamos descubrir que Jesús está con nosotros y nos llama a vivir su amor en plenitud en este año de la Eucaristía. Roguemos al Señor.

Exhortación Final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 65)

Hoy te bendecimos, Padre, por la luz de nuestro bautismo,
esa luz de la fe en Cristo que iluminó toda nuestra vida.
No permitas que volvamos a ser ciegos que creen ver,
pero no distinguen los colores de tu presencia en el mundo.

Quita, Señor, las escamas de nuestros ojos en tinieblas.
Ayúdanos a dar el paso definitivo de la incredulidad a la fe,
de nuestra ceguera congénita a la iluminación de Cristo,
de nuestro egoísmo tenebroso a la luz esplendorosa del amor.

Queremos caminar como hijos de la luz, estrenar ojos nuevos,
ver a los demás como hijos tuyos y hermanos nuestros,
y aparecer ante ellos rebosando bondad, justicia y verdad.

Amén.
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Autor: P. Domingo Vásquez Morales | Fuente: Catholic.net

♥- Indice Cuaresma y Semana Santa


-Hoy iniciamos el tiempo de Cuaresma

-Las 29 preguntas más comunes, sobre la "Cuaresma"

-Día litúrgico: Miércoles de Ceniza

-Día 1- Miércoles de Ceniza

Ciclo A

-Primer Domingo de Cuaresma
-Segundo Domingo de Cuaresma
-Tercer Domingo de Cuaresma
-Cuarto Domingo de Cuaresma
-Quinto Domingo de Cuaresma

Ciclo B
-Primer Domingo de Cuaresma
-Segundo Domingo de Cuaresma
-Tercer Domingo de Cuaresma
-Cuarto Domingo de Cuaresma
-Quinto Domingo de Cuaresma

Ciclo C
-Primer Domingo de Cuaresma
-Segundo Domingo de Cuaresma
-Tercer Domingo de Cuaresma
-Cuarto Domingo de Cuaresma
-Quinto Domingo de Cuaresma


Una Reflexión por cada día de la Cuaresma

-Día 1º. MIÉRCOLES DE CENIZA
-Día 2º JUEVES
-Día 3º VIERNES
-Día 4º SABADO
-Día 5º. DOMINGO PRIMERO
-Día 6º. LUNES PRIMERO
-Día 7º. MARTES PRIMERO
-Día 8º. MIÉRCOLES PRIMERO
-Día 9º. JUEVES PRIMERO
-Día 10º. VIERNES PRIMERO
-Día 11º. SÁBADO PRIMERO
-Día 12º. DOMINGO SEGUNDO
-Día 13º. LUNES SEGUNDO
-Día 14º. MARTES SEGUNDO
-Día 15º. MIÉRCOLES SEGUNDO
-Día 16º. JUEVES SEGUNDO
-Día 17º. VIERNES SEGUNDO
-Día 18º. SÁBADO SEGUNDO
-Día 19º. DOMINGO TERCERO
-Día 20º. LUNES TERCERO
-Día 21º. MARTES TERCERO
-Día 22º. MIERCOLES TERCERO
-Día 23º. JUEVES TERCERO
-Día 24º. VIERNES TERCERO
-Día 25º. SÁBADO TERCERO
-Día 26º. DOMINGO CUARTO
-Día 27º. LUNES CUARTO
-Día 28º. MARTES CUARTO
-Día 29º. MIERCOLES CUARTO
-Día 30º. JUEVES CUARTO
-Día 31º. VIERNES CUARTO
-Día 32º. SÁBADO CUARTO
-Día 33º. DOMINGO QUINTO
-Día 34º. LUNES QUINTO
-Día 35º. MARTES QUINTO
-Día 36º. MIERCOLES QUINTO
-Día 37º. JUEVES QUINTO
-Día 38º. VIERNES QUINTO
-Día 39º. SÁBADO QUINTO
-Día 40º. DOMINGO DE RAMOS

-Viernes de Dolores

-Sábado de Pasión
-Domingo de Ramos
-Breve Historia del Domingo de Ramos


-Domingo de Ramos, abre solemnemente la Semana Santa
-Entrada Triunfal, cuando Jesús ingresó en la ciudad de Jerusalén

-Estampita y Oración para el Domingo de Ramos


-El verdadero significado de la SEMANA SANTA

-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz

-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Primera Palabra

-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Segunda Palabra
-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Tercera Palabra
-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Cuarta Palabra
-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Quinta Palabra
-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Sexta Palabra
-Las 7 Palabras de Jesús en la Cruz, Séptima Palabra

Una Reflexión por cada día de la Semana Santa
-LUNES SANTO
-MARTES SANTO
-MIERCOLES SANTO
-JUEVES SANTO
-VIERNES SANTO
-SÁBADO SANTO
-DOMINGO SANTO

Semana Santa
 
-Lunes Santo
-¿Qué celebramos los cristianos? LUNES SANTO

-Martes Santo

-El Beso de Judas - Martes Santo 

-Miércoles Santo

-Jesús lava los pies de sus Discípulos
-Lavatorio de los pies
-Lavatorio de los pies

-Jueves Santo
-Amense como yo los Amo
-La Ultima Cena

-Viernes Santo
-Jesús en el Huerto de Getsemaní o de Los Olivos
-Día en que crucificaron a Cristo en el Calvario, Viernes Santo
-Adoración de la Santa Cruz
-Fecha de la Crucifixión de Cristo
-La "Visita de las Siete Casas"
-Las siete estaciones, visitas o casas

-Sábado Santo
-Himno: Brazos Rígidos y Yertos
-Jesús está sepultado. Es un día de reflexión y silencio

-Domingo de Resurrección
-¿Cómo se celebra el Domingo de Pascua?
-Oración... Señor Resucitado
-Feliz Pascua de Resurrección!!!

-Lunes de Pascua

-Oración a la Sangre de Cristo

-Las Estaciones del Via Crucis †
-Estaciones del Via Crucis †
-†Estampitas con Oración, Estaciones del Via Crucis †

Santoral Marzo 26



-Beata Magdalena Catalina Morano, Religiosa Hija de María Auxiliadora

-Beato Rizzerio, Religioso


-Nuestra Señora de Soessons, Francia (1128). En la Abadía se guarda uno de los zapatos de Nuestra Señora.


-San Ammón o Ammonio, Mártir

-San Arpilas, Mártir
-San Barón o Baroncio, Eremita (Busco Estampa)
-San Basilio el joven, Ermitaño (Busco Estampa)
-San Basilio, Anacoreta
-San Bercario, Abad y Mártir
-San Braulio de Zaragoza, Obispo (Marzo 18)
-San Casiano, Mártir
-San Cástulo de Roma, Obispo y Mártir
-San Cuadrato o Codrato de Anatolia, Mártir
-San Desiderio, Eremita (Busco Estampa)
-San Emmanuel, Mártir
-San Eutiquio de Alejandría, Subdiácono Mártir (Busco Estampa)
-San Everardo de Nellemburg, Monje
-San Félix de Tréveris, Obispo (Busco Estampa)
-San Filgas, Mártir
-San Gobano, Abad
-San Guillermo, Mártir
-San Ireneo, Diácono y Mártir
-San Jovino, Mártir
-San Ludgero o Liudgero de Münster, Abad, Obispo y Confesor
-San Ludgero, Mártir
-San Manuel de Anatolia, Mártir
-San Marciano, Mártir
-San Miguel, Nino Mártir
-San Montano de Sirmio, Presbítero y Mártir
-San Pedro de Sebaste, Obispo
-San Pedro, Mártir
-San Quiliano, Ermitaño
-San Serapión, Presbítero
-San Teodoro de Pentápolis, Obispo y Mártir
-San Teodosio de Anatolia, Mártir

-Santa Eugenia de Córdoba, Mártir

-Santa Eugenia, Mártir
-Santa Felicidad, Virgen
-Santa Máxima de Sirmia, Mártir
-Santa Tecla, Mártir
-Santa Varis Larissa de Goths, Virgen y Mártir
-Santa Vúlfura, Mártir

sábado, marzo 25, 2017

Evangelio Marzo 25, 2017

Día litúrgico: 25 de Marzo: La Anunciación del Señor

Texto del Evangelio (Lc 1,26-38): Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin».

María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.


«Alégrate, llena de gracia»
Dr. Johannes VILAR - (Köln, Alemania)

Hoy, en el «alégrate, llena de gracia» (Lc 1,28) oímos por primera vez el nombre de la Madre de Dios: María (segunda frase del arcángel Gabriel). Ella tiene la plenitud de la gracia y de los dones. Se llama así: "keharitoméne", «llena de gracia» (saludo del Ángel).

Quizás con 15 años y sola, María tiene que dar una respuesta que cambiará la historia entera de la humanidad. San Bernardo suplicaba: «Se te ofrece el precio de nuestra Redención. Seremos liberados inmediatamente, si tú dices sí. Todo el orbe está a tus pies esperando tu respuesta. Di tu palabra y engendra la Palabra Eterna». Dios espera una respuesta libre, y "La llena de gracia", representando a todos los necesitados de Redención, responde: "génoitó", hágase! Desde hoy ha quedado María libremente unida a la Obra de su Hijo, hoy comienza su Mediación. Desde hoy es Madre de los que son uno en Cristo (cf. Gal 3,28).

Benedicto XVI decía en un interview: «[Quisiera] despertar el ánimo de atreverse a decisiones para siempre: sólo ellas posibilitan crecer e ir adelante, lo grande en la vida; no destruyen la libertad, sino que posibilitan la orientación correcta. Tomar este riesgo —el salto a lo decisivo— y con ello aceptar la vida por entero, esto es lo que desearía trasmitir». María: ¡he aquí un ejemplo!

Tampoco San José queda al margen de los planes de Dios: él tiene que aceptar recibir a su esposa y dar nombre al Niño (cf. Mt 1,20s): Jesua, "el Señor salva". Y lo hace. ¡Otro ejemplo!

La Anunciación revela también a la Trinidad: el Padre envía al Hijo, encarnado por obra del Espíritu Santo. Y la lglesia canta: «La Palabra Eterna toma hoy carne por nosotros». Su obra redentora —Navidad, Viernes Santo, Pascua— está presente en esta semilla. Él es Emmanuel, «Dios con nosotros» (Is 7,15). ¡Alégrate humanidad!

Las fiestas de San José y de la Anunciación nos prepararan admirablemente para celebrar los Misterios Pascuales.

«No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios»
+ Rev. D. Josep VALL i Mundó - (Barcelona, España)

Hoy celebramos la fiesta de la Anunciación del Señor. Dios, con el anuncio del ángel Gabriel y la aceptación de María de la expresa voluntad divina de encarnarse en sus entrañas, asume la naturaleza humana —«compartió en todo nuestra condición humana, menos en el pecado»— para elevarnos como hijos de Dios y hacernos así partícipes de su naturaleza divina. El misterio de fe es tan grande que María, ante este anuncio, se queda como asustada. Gabriel le dice: «No temas, María» (Lc 1,30): el Todopoderoso te ha mirado con predilección, te ha escogido como Madre del Salvador del mundo. Las iniciativas divinas rompen los débiles razonamientos humanos.

«¡No temas!». Palabras que leeremos frecuentemente en el Evangelio; el mismo Señor las tendrá que repetir a los Apóstoles cuando éstos sientan de cerca la fuerza sobrenatural y también el miedo o el susto ante las obras prodigiosas de Dios. Nos podemos preguntar el porqué de este miedo. ¿Es un miedo malo, un temor irracional? ¡No!; es un temor lógico en aquellos que se ven pequeños y pobres ante Dios, que sienten claramente su flaqueza, la debilidad ante la grandeza divina y experimentan su poquedad frente a la riqueza del Omnipotente. Es el papa san León quien se pregunta: «¿Quién no verá en Cristo mismo la propia debilidad?». María, la humilde doncella del pueblo, se ve tan poca cosa... ¡pero en Cristo se siente fuerte y desaparece el miedo!

Entonces comprendemos bien que Dios «ha escogido lo débil del mundo, para confundir lo fuerte» (1Cor 1,26). El Señor mira a María viendo la pequeñez de su esclava y obrando en Ella la más grande maravilla de la historia: la Encarnación del Verbo eterno como Cabeza de una renovada Humanidad. Qué bien se aplican a María aquellas palabras que Bernanos dijo a la protagonista de La alegría: «Un sentido exquisito de su propia flaqueza la reconfortaba y la consolaba maravillosamente, porque era como si fuera el signo inefable de la presencia de Dios en Ella; Dios mismo resplandecía en su corazón».
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Fuente: evangeli.net